Juan Pablo Becerra-Acosta M. 
Doble Fondo
La peste de las fosas clandestinas...
Estuve casi una semana sin leer periódicos, escuchar radio, ni ver noticieros de televisión. Abro internet y veo que lo de las fosas clandestinas en Tamaulipas ya va en 177 cadáveres hallados. ¿Secuestrados mexicanos? ¿Levantados? ¿Migrantes centroamericanos? ¿Masacres entre narcos? ¿Delincuentes ajusticiados? ¿Efectivos del Estado ejecutados? ¿Un poco de todo? No queda claro aún. Y quién sabe si el asunto se esclarecerá algún día. Lo cierto es que ya nos instalamos en una nueva fase de la galería del terror de esta guerra contra el crimen organizado y entre delincuentes: la etapa de las fosas clandestinas.
En los días posteriores a lo de tierras tamaulipecas aparecieron otras tumbas irregulares y tumultuarias en Sinaloa, Sonora y Morelos. Hace un par de jornadas en Durango, donde ya han sido hallados 41 cuerpos: son tantos para el lugar, que el Servicio Médico Forense local no se da abasto y ha tenido que rentar un tráiler frigorífico para mantener los cadáveres en buen estado.
Leo un recuento periodístico nacional al respecto, un parte de guerra sobre el tema con datos de los gobiernos de los estados, la CNDH, así como referencias periodísticas, es espeluznante: en lo que va del sexenio (en lo que va de esta guerra) han sido halladas 156 fosas clandestinas ubicadas en 22 entidades de la república. Dos tercios del país. Es como si hubieran encontrado 39 fosas por año, tres al mes, en promedio. Y ahí hallaron al menos 650 cadáveres. Como si hubiesen encontrado 162 al año, 13 al mes.
¿Quién ejecuta 650 personas y las tira en 156 fosas? ¿Criminales enloquecidos, monstruosos? ¿Fuerzas del Estado desesperadas o vengativas? ¿Ambos bandos?
Primero tuvimos los ejecutados, así, llanamente, tirados en charcos de sangre, con huellas de tortura y tiros de gracia. Luego encajuelados. Después decapitados. Enseguida colgados. Más adelante descuartizados. Poco después pozoleados, personas ejecutadas cuyos cuerpos eran diluidos en ácidos. Tiempo después surgieron videos con varias de estas atrocidades. Ahora surgen las fosas clandestinas…
Van como 40 mil ejecuciones y una media docena de atroces salas de espanto en este pestilente museo del horror que es la guerra que está dando México. Yo no pregunto cuántos muertos más habrá —es obvio que serán decenas de miles— sino cuántas barbaridades más vamos a descubrir. ¿Cuántas? Apelo: no perdamos la sensibilidad para indignarnos con los criminales y sus monstruosidades, y con los efectivos del Estado que abusan, porque entonces habremos empezado a perder el sentido del olfato, y con nosotros, el país entero yacerá apestado…
Doble Fondo
La peste de las fosas clandestinas...
Estuve casi una semana sin leer periódicos, escuchar radio, ni ver noticieros de televisión. Abro internet y veo que lo de las fosas clandestinas en Tamaulipas ya va en 177 cadáveres hallados. ¿Secuestrados mexicanos? ¿Levantados? ¿Migrantes centroamericanos? ¿Masacres entre narcos? ¿Delincuentes ajusticiados? ¿Efectivos del Estado ejecutados? ¿Un poco de todo? No queda claro aún. Y quién sabe si el asunto se esclarecerá algún día. Lo cierto es que ya nos instalamos en una nueva fase de la galería del terror de esta guerra contra el crimen organizado y entre delincuentes: la etapa de las fosas clandestinas.
En los días posteriores a lo de tierras tamaulipecas aparecieron otras tumbas irregulares y tumultuarias en Sinaloa, Sonora y Morelos. Hace un par de jornadas en Durango, donde ya han sido hallados 41 cuerpos: son tantos para el lugar, que el Servicio Médico Forense local no se da abasto y ha tenido que rentar un tráiler frigorífico para mantener los cadáveres en buen estado.
Leo un recuento periodístico nacional al respecto, un parte de guerra sobre el tema con datos de los gobiernos de los estados, la CNDH, así como referencias periodísticas, es espeluznante: en lo que va del sexenio (en lo que va de esta guerra) han sido halladas 156 fosas clandestinas ubicadas en 22 entidades de la república. Dos tercios del país. Es como si hubieran encontrado 39 fosas por año, tres al mes, en promedio. Y ahí hallaron al menos 650 cadáveres. Como si hubiesen encontrado 162 al año, 13 al mes.
¿Quién ejecuta 650 personas y las tira en 156 fosas? ¿Criminales enloquecidos, monstruosos? ¿Fuerzas del Estado desesperadas o vengativas? ¿Ambos bandos?
Primero tuvimos los ejecutados, así, llanamente, tirados en charcos de sangre, con huellas de tortura y tiros de gracia. Luego encajuelados. Después decapitados. Enseguida colgados. Más adelante descuartizados. Poco después pozoleados, personas ejecutadas cuyos cuerpos eran diluidos en ácidos. Tiempo después surgieron videos con varias de estas atrocidades. Ahora surgen las fosas clandestinas…
Van como 40 mil ejecuciones y una media docena de atroces salas de espanto en este pestilente museo del horror que es la guerra que está dando México. Yo no pregunto cuántos muertos más habrá —es obvio que serán decenas de miles— sino cuántas barbaridades más vamos a descubrir. ¿Cuántas? Apelo: no perdamos la sensibilidad para indignarnos con los criminales y sus monstruosidades, y con los efectivos del Estado que abusan, porque entonces habremos empezado a perder el sentido del olfato, y con nosotros, el país entero yacerá apestado…
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